Escribir poesía…

Escribir poesía

bajo la tenue luz

de una vela,

acompañado de la fría

efigie de una botella

de alcohol…

 

Es la anacrónica vocación

del poeta,

propia de románticos suicidas,

de esos seres incompletos,

que buscan unos ojos claros

que justifiquen sus escritos

y su muerte.

 

Que sueñan con hacer

el amor con un poema

 

Besar con unos versos

 

Llegar al orgasmo de la mano

de su etérea musa…

 

Enfermos de soledad

se refugian en sus letras,

donde aseguran

alcanzaran la inmortalidad.

 

Patéticas y ridículas son

sus aspiraciones,

pues olvidan que

para amar

no necesitan

tinta y papel

sino el cuerpo

desnudo y tangible

de su inalcanzable musa…