Dos cuerpos

La felicidad es un suspiro…

Un beso…

Ese abrazo efímero y placentero

aquel en el cual atisbamos

por un instante la magnificencia

de la eternidad envueltos en el cuerpo amado.

Son dos cuerpos que se saben complemento

pues tienen años soñándose sin conocerse.

Es ir más allá de la humana soledad,

es fe al arriesgar lo más preciado

con tal de hallar la conjunción de

dos corazones en armonía.

Amar es una pasión suicida

puesto que nos arrojamos al vacío

con la esperanza de hallar

unos labios que detenga nuestra caída.

En algún rincón del corazón

El amor es un delirio

una fiebre que enloquece,

altera los sentidos.

Es cuando sin saber cómo

ni cuándo

alguien se instala

en nosotros

entra en nuestros sueños

se apodera de nuestra piel.

Incluso al cerrar los ojos

lo primero que viene a la memoria

son los rasgos,

esa anatomía

del sujeto que inflama nuestra pasión

ya que él o ella

se instalado

sin nuestro permiso

en algún rincón del corazón.

Seamos eternos

Llenemos al silencio de pasión

de caricias,

besos,

lujuria para dos.

Hagamos del claroscuro

del amor un pasatiempo

que juguemos tú y yo.

Juntos demosle contenido a la palabra amor

hagamos de un beso un poema para dos

que nuestros cuerpos se transformen

en el lienzo en el cual dibujar deseo

Seamos eternos en cada orgasmo,

hagamos de la madrugada nuestra cómplice

aquella que no envidia ni juzga

nuestras tempestades

ni esa tensa calma previa a volvernos

hambrienta epidermis

que busca saciar su amorosa fiebre.

No puede esperar

La muerte puede esperar,

el dolor,

la angustia

y la soledad también.

Lo único que no puede esperar

es el amor.

Por ser vida

que reclama ser vivida…

Por ser luz en la oscuridad…

Por ser fe en lo intangible..

Por nacer en una mirada…

Por ser cómplice de tempestades…

Por definirnos como humanos…

Toda tú…

Mis motivos para soñar,

para amar

a saber:

Tus ojos,

tu sonrisa,

la suave textura

de tu piel desnuda.

Contemplarte mientras duermes,

la caída de tu cabello,

tu silueta al caminar,

el brillar de tu esencia,

la bendición de tu cuerpo

entre mis brazos.

Toda tú…

Mi musa,

mi diosa,

fin y principio.

La ausente presencia…

Aquella que al partir

se llevo los colores,

los sueños,

los anhelos.

La presente ausencia

que me dicta estos versos,

que me acompaña en mi insomnio,

que me sirve licor de olvido…

Ingenuo soñar

Soñar es la posibilidad de realizar

lo imposible

aquello que la realidad ha vedado.

Son los anhelos más queridos,

enamorarse sin miedo sin duda,

es conquistar el cielo,

ascender después de la caída,

es la redención.

Son el afán por superar la barrera de la imperfección,

cuando no son dos soledades las que suman amor,

cuando el amanecer deja de ser una tentación,

cuando amar es origen y fin del camino

Soñar es querer todo, es idealizar la realidad,

con la ingenua intención de mejorarla.

Cartografía de la pasión

Navegando por sobre tu piel

en el mar de tu epidermis.

Ese inexplorado horizonte

de sensaciones y emociones

aún por descubrir.

Es a través de los besos,

las caricias

como me desplazo

por el ignoto océano

de tu anatomía,

dejando que las olas de pasión

me revuelquen en ti.

Siempre que surco por tus aguas,

lo hago en pos de tu corazón,

buscando satisfacer con mi navegar

la cartografía de nuestra pasión.

Tal vez mi aspecto de pirata

rompa tu tranquilidad,

pero es que jamás en otros mares

había encontrado los tesoros,

los amaneceres,

las tempestades,

que en ti he hallado.

Esa fuerza de la naturaleza

que es amar y ser amado.

Es por ello que al

trazar mi rumbo

sobre tu lienzo,

no sólo el deseo

impulsa mis velas,

mis manos,

mis labios,

sino también la sensación

de que eres ese mar

que un viejo pirata como yo

busca con la esperanza

de naufragar al son de tu oleaje.

Dile que la quieres…

Tengo la mala costumbre

de enamorarme del viento

dejarme llevar por los olores

los colores y las formas.

Me dejo seducir por los sentidos

los cuales menguados por tu ausencia

no hacen sino relacionarte con mi entorno.

Por ello los versos

esos poemas

para retenerte en la memoria.

Cierro los ojos para llenarme de ti,

no es una malsana intoxicación,

es dejarme llevar

por tu presente ausencia,

aquella que me llena de ti.

Por ello escribo,

para plasmar un sentir,

dotar de cuerpo

( versos, imágenes, conceptos)

a un sentimiento.

No pienso lo que siento,

digo lo que siento

y por ello escribo…

Que te extraño…

Te quiero…

Pero a veces se escapan

emociones y sentires

que más valdría guardar en lo profundo

o susurrarlos de madrugada,

para que aterricen en tus sueños.

Sé que no debo sentir

antes de hablar,

pero no logro

callar esa voz interna

esa que me grita:

Dile que la quieres…

Padecer el amor

Endulza mi muerte

ya que mi vida

ha sido amarga.

Llena con ternura,

con caricias

los últimos instantes,

de esta vida que se apaga.

Si voy a morir…

Que sea en tus brazos,

cerca de tu corazón,

para que así,

mientras el último de mis suspiros

abandona mi cuerpo,

pueda escuchar

tu corazón latir,

reconfortándome,

haciendo mi muerte

un instante más a tu lado…

Padecer el amor,

vivir su incertidumbre.

Padecer el miedo,

la angustia ante su inmensa fragilidad.

Aterradora conciencia

de mi finitud como hombre enamorado