Los muertos no soñamos

Adentrarse en la oscuridad, abandonando toda esperanza.
Ir ligero sin peso alguno,
sin recuerdos,
emocionalmente roto,
ser cadáver recién nacido,
sin lágrimas, sin risas
solo este vacío sin forma.

Versos cual epitafios cincelados en la piel…

Los muertos no soñamos
vivimos la eterna pesadilla, la conciencia de haber vivido,
haber amado, sufrido, perdido

El aire huele a humo…
solo los suicidas y los homicidas deambulan en estás madrugadas, unos buscando un árbol del cual mecerse al son del viento otros en pos de su siguiente víctima aquella que los sublime en sangre inocente.

La desolación llena mis noches, sigo respirando en su ausencia, sigo siendo suyo…

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Saciar su sed

Dice ser el salvador…
Dice ser el camino…

En su diestra empuña la espada.
En la siniestra el cáliz rebosante de sangre.

Dice haber resucitado…
Dice haber sido crucificado…

Su piel es de un blanco mortecino.
Sus cicatrices cuentan otra historia

.

Dice que el cielo nos aguarda al seguirlo.
Dice que la sangre es vida eterna.

Su oscuridad no parece divina.
Su sed de sangre lo hace inmortal.

Dice que seré eterno
Dice que me amará hasta saciar su sed

Paraíso oscuro

Sigo escribiendo…
Para Dios y para el Diablo.

Versos de luz y oscuridad,
el nuevo evangelio de los caídos,
aquel que anuncia el apocalipsis.

Las puertas del abismo se han abierto,
los condenados buscan venganza,
los árboles tienen nuevos frutos ondeando al viento, los suicidas se redimen ante su oscura deidad.

Herejes y genocidas predican con el fusil y la espada, las fosas y sus anónimos cadáveres se multiplican en toda la tierra.

El caído y sus huestes reclaman el Reino prometido.

Dios ha abdicado, arcángeles y ángeles luchan por el trono vacío.

Una fiebre homicida infecta a la humanidad, los parias, los excluidos, los locos, los distintos lavan con sangre inocente las afrentas sufridas.

El cordero se ahoga en sangre en este frenesí.

Arcanas deidades reclaman sus antiguos reinos

Sean bienvenidos a una nuevo comienzo, una nueva era.

Somos los malditos, los hijos bastardos del paraíso oscuro!!!

No basta la eternidad

Un día al contemplar Dios su creación… decidió volverse ateo.
– Son demasiado humanos. Musitó mientras contemplaba el caos de los hechos a su imagen y semejanza.

Descendió al abismo, solo para encontrar el trono oscuro vacío.
Su hijo, el más bello, el lucero de la mañana, se había ido.
– Abdicó ante la humana maldad. Sé dijo a sí mismo.

Tristeza y melancolía eran emociones nuevas para una deidad, pero ello no le impidió intoxicarse con ellas.
– No es suficiente la eternidad para sanar un corazón roto. Dijo mientras se perdía en la inmensidad de su universo.

Veinte mil olvidados

La barbarie…

Atónitos contemplamos el horror,

Hombres / Mujeres / Niños / Ancianos  incinerados vivos

en el nombre de Dios.

 

¿Eres amor señor?

¿Eres la espada?

¿Amar al prójimo señor o acaso decapitarlo

en tu bendito nombre?

 

Veinte mil olvidados,

descarnados,

mutilados,

diluidos en ácido.

 

¿Es acaso el viejo enemigo?

¿Los cuatro jinetes recorriendo la faz de esta tierra?

Fácil solución culpar al más oscuro de tus ángeles…

 

Pero somos nosotros…

Los asesinos,

los violadores,

los descuartizadores,

los torturadores,

los sádicos.

 

Somos lobos de nuestros hermanos…

Somos el cáncer que terminara por devorarnos a todos…

 

 

Oscuro mesías

Ellos me reconocen/me recuerdan.
Me han visto en sueños, en sus pesadillas,
en sus delirios,
en sus alucinaciones.

Al verme en sus ojos se asoman esa sombra, complicidad.

Algunos sonríen, otros me miran,algunos huyen, otros tiemblan sin parar.

Son ellos espíritus afines…
Los parias
Los locos
Los borrachos
Los drogadictos
Los teporochos
Los asesinos
Los huecos
Los vacíos
Los excluidos

Ellos lo saben…
Soy oscuridad sin nombre
Su oscuro mesías
Soy el caído..

Letanía del abismo

Sumemos tristezas,
compartamos fracasos.
Pidamos absolución a los dioses oscuros,
ellos aceptan el sacrifico de la sangre enamorada,
otorgan la lucidez del suicida,
aquella que guía nuestros pasos al vacío.

Recemos la letanía del abismo:

Padre oscuro
que moras en el abismo.
Te entrego mis vicios,
mis culpas,
mis omisiones.

Te entregó mi muerte,
mi sangre cansada de soñar.
Acógeme en tu reino,
allí donde la locura es religión,
tuya la promesa del anti dios,
soy el caído que busca tu bendición

Fallen