Véndeme un sueño

Véndeme un sueño…

Para curar mi insomnio,

para aliviar las llagas

dejadas por sus besos.

 

Véndeme un sueño…

De esos que desmadejan el alma,

que me embriague de deseo,

que me embote de emociones contradictorias

que me ahogue en su vacío.

 

Véndeme un sueño…

Aderezado con el veneno

de sus caricias,

uno que me intoxique

de recuerdos,

de miserias.

 

Véndeme un sueño…

Que avive la locura,

que sea mi perdición,

que desgarre mi cuerpo

con perversos placeres.

 

Véndeme un sueño…

Del cual ya no sea

necesario seguir soñando.

Soy yo…

Hola soy yo

el que te ama…

No, no te vayas,

vengo a pedirte perdón…

…por los besos

que no supe darte…

…por las caricias

que no pudieron seducirte…

No, no te vayas,

Aún no… déjame decirte

que aún hoy

te sigo amando,

que aún hoy te

sigo recordando,

que aún hoy

eres la dueña de mis orgasmos.

No, no debes llorar,

pues yo he llorado

por los dos,

me he suicidado

por los dos,

he resucitado

por los dos…

¿Sabes que aún hoy

escucho en el silencio

el eco de tu voz,

de tu risa?

No, no necesitas abrazarme…

No, no necesitas besarme…

Guarda tus lágrimas

para alguien mejor,

para alguien que

aún no se ha ido.

Para alguien que sepa

cómo hacerte el amor.

Para alguien que sepa

como amarte sin miedos

sin límites.

No, no te preocupes,

conozco el camino,

la noche me ha

develado sus secretos,

sé que voy de regreso

al olvido.

Leer en mi ojos…

¿No sé para qué respiro,

si todos mis caminos

me conducen  a ti?

¿No sé para qué vivo,

si de mi solo restan fragmentos

con sabor a ti?

¿No sé para qué amarte

si ya nada soy en ti?

¿No sé para que escribo

estos versos?

Si ya nos sabes leer en mis ojos

mi amor por ti…

Beber

Bebes para olvidarla….

Para exorcizarla de tu piel…

Para purificar tu corazón, tu alma…

Para extirpar ese tumor llamado amor…

 

Bebes para recordarla…

Para evocar cada detalle de su cuerpo…

Para volver a percibir la luz que de sus ojos emanaba…

Para mantener vivo al recuerdo…

 

Bebes para no soñarla…

Para ya no despertar con su nombre en los labios…

Para ya no evocar mutuos orgasmos…

Para ya no implorarle en sueños que regrese…

 

Bebes para no dejar de soñarla…

Para que su presencia no se marchite en tu piel…

Para que cada noche vuelvas a dormir en etéreos brazos…

Para abandonarte a la sinrazón, al suplicio de seguirla amando…

Credo

Complicados tatuajes

dibujan y conforman mi piel.

¿Sabes acaso cómo interpretarlos?

Al leerlos sabrás de historias de amor

y desamor, de presentes ausencias,

de vividos momentos hace ya mil vidas

acaecidos.

Son los restos

de un cariño

antaño vivo.

Son el canto

de las sirenas,

las que con sus encantos,

dirigen mi febril desvarío,

son oleaje que me estrella,

una y otra vez,

contra las paredes de mi alma,

forjada con lágrimas y sangre.

Hoy la noche se complace

con este absurdo credo

que escribo y recito

en voz alta.

Pues busco exorcizar

a los espíritus de antaño,

los que a medianoche rondan

mi vigilia.

Odio este instante de lucidez

previo al vacío,

allí donde lo real

se trastoca y se convierte

en el delirio de un ebrio.

Veladora,

no te apagues,

no me abandones,

no temas al viento,

no temas al tiempo,

no te olvides,

no me olvides,

pues aunque derrotado

y sin rumbo me encuentro,

incluso en este vagabundeo,

jamás olvidarla pudiera.

xqeupy

Ya no sé

Tiene días que no duermo…

Temo adéntrame en la inconsciencia

pues sé que me aguardan esos sueños.

Ya no he de hallarte

o peor aún encontrarte.

Ajenos ambos

un par de extraños

o peor aún, esa inmensa soledad

que me acompaña

cada vez que me sumerjo

en esos sueños

donde ya no estás

compartiendo el pan

el vino,

el lecho,

los besos,

los abrazos.

En ese lugar

donde ya no te siento volar

donde ya no te veo en mi noches.

Solo me queda el insomnio

donde sigo engendrando estos versos

sin dueño.

Ya ni siquiera cuento con el licor del olvido

ese que antaño me evadía de soñarte,

de buscarte.

Solo me queda ese viejo laberinto,

el de las paredes grises,

el hogar del extraño

y sus historias de amores rotos y malditos.

Hay días que al despertar me aferro a los jirones

de esos sueños que ya no sueño.

Ya no sé soñarte…

Ya no sé soñarnos….

Solo me resta

Cruzar La Noche infestada de besos al vacío

a la par que me deslizo,

sin remedio,

hacia el abismo.

Vivir sin luz

¿Sabes…?

El amanecer no trae esperanza alguna,

solo hastío,

solo este vacío…

¿Sabes…?

La cama ya no es para descansar

sino terreno fértil de pesadilla e insomnio…

¿Sabes…?

Mi piel se marchita,

mis labios secos se resquebrajan,

la melancolía invade mi ser…

¿Sabes…?

El sol no brilla igual,

el atardecer carece de color,

lienzo sin vida que nada transmite…

¿Sabes por qué vivo sin luz, sin sueños…?

Porque no estás tú….

Crónicas de la Esperanza. Besos al vacío

Por este medio les comparto que hoy sale a la venta mi primer libro ( Aunque nadie lo pidió...señala mi otro Yo) Crónicas de la Esperanza. Besos al vacío. Es una novela que tardo 20 años en escribirse ( Agradece a la pandemia que te hizo quedarte guardado…señala mi otro Yo ) ya que la vida no dejaba de cruzarse en el camino. Es una historia de amor que se cruza con otras muchas historias de desamor. Espero les guste ese nuevo universo que será la Esperanza y la fauna chilanga que lo habita.

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Amazon.com: Crónicas de la esperanza: Besos al vacío (Spanish Edition) eBook : Nava Estrada, Juan Carlos: Tienda Kindle

Gracias….

Besos al vacío desde el vacío

Arrebato

¿Qué hacer si mis palabras no te tocan?

No te hacen vibrar…

No te hacen sentir:

mis manos,

labios,

mi cuerpo.

¿Qué hacer si mis palabras no transmutan

ni mi amor,

ni mi placer,

ni mi lujuria?

¿Cómo lograr que mis versos

te hagan sentir el arrebato de este amar sin dueño?

La ligereza del licor

No hay como el alcohol

para aligerar

la carga del corazón…

La ligereza del licor,

cuerpo y alma

anestesiados…

El dolor,

el desamor,

se alejan,

se difuminan,

a la par que

el aguardiente se vuelve

uno con mi sangre.

Ya no pienso…

Ya no siento…

Ya no me desgarra

este sentimiento…

Me alejo,

la pesadez

y el olvido me envuelven…

En este instante

no importa su desdén,

el que Ella

ya no sienta amor por mi…

Cierro los ojos

para abandonarme

al vacío…

A la etílica

tristeza

que inunda mi organismo,

con mil promesas

de redención,

de la tan ansiada liberación…