Ya no quiero

Y el vacío está lleno de recuerdos,

de sensaciones y emociones…

Es allí donde mi roto ser vive,

atormentado por los fantasmas

de un ayer lleno de luz,

de amor,

deseo y ternura.

Ya no quiero que mi piel sea suya,

ni mis besos,

ni mis versos,

ni mi sangre.

Quisiera retornar a la Nada primigenia,

abandonarme al caos

allí donde la oscuridad es religión

y el Caído su profeta.

No hay rezos

Escribes….

Pues así lo exige el suicida.

A su juicio aun estas muy lejos de la redención. 

Aun sueñas con Ella,

la buscas en tu memoria,

tu piel la desea,

tus versos tienen sabor a Ella.


Así que escribe,

exorciza ese amar.

elimina de tu ser todo lo que te dejo…

Sus besos,

su cuerpo,

su olor,

su sonrisa,

su cabello,

las madrugadas donde la contemplas dormir.

No hay rezos ni receta para el olvido,

solo versos, poemas a Ella escritos y licor de olvido.

Sabor a soledad

Me gusta mi licor con sabor a soledad,

esas bebidas que redimen y maldicen al tiempo

aquellas que inunda mi ser,

lo liberan,

lo envenenan.


El aire se vicia,

los versos,

los poemas tornan irrespirable el aire.

Los fantasmas revolotean,

me hablan,

gritan,

suplicándome vuelva corpóreo su penar,

atrapado en esta tormenta de sensaciones y sentimientos contradictorios.

Implorar por unos labios al tiempo que añoro el abismo.

Sin versos

Te amo…dijo él.

Sus palabras se desperdigaron por la habitación vacía.

Sentado en el piso.

A la izquierda el licor

a la diestra la cajetilla de cigarros.

Un fino hilo de sangre corría por sus muñecas.

Frente al altar con sus fotografías,

envuelto en el incienso

las veladoras encendidas

con su nombre escrito en cada una de ellas…

Llueve afuera,

las gotas se deslizan por la ventana,

a lo lejos los ángeles lloran

Cerró los ojos

mientras su pensamiento/corazón la buscaba…

De otro será de otro…

Musitaba cual mantra,

fúnebre oración

que busca consolar,

ahuyentar fantasmas.

Se ha quedado sin lágrimas,

sin versos,

mientras su último aliento lo abandona…

Vieja lujuria

Y es en este vacío

donde los espíritus del ayer

intentan, infructuosamente,

seducir mi cordura

al evocar los olores de la pasión y el sexo.

Esa vieja lujuria

amordazada en mi interior.

Es deseo que quema

que no perdona.

Primigenia pulsión por su cuerpo

hago hasta lo imposible

por aprisionarla

no dejarme respirar su fuego.

Ese que quema mi piel

cada vez que llegan a mi

los recuerdos de su desnudez

Llamándome a volver a pecar, ¿amar? Entre sus piernas…

El más pequeño de mis luceros

Hoy hace cuatro años

comenzó a brillar

el más pequeño de mis luceros

de esa constelación de cuatro …

ellos son la luz

y yo la oscuridad

girando entorno a ellos

cuidándolos

amándolos

soñandolos

Ella es la que brilla más…

traviesa estrella

que nunca para

de volátil talante

de inmenso corazón

su sonrisa ilumina mis noches…

Así mi lucero

gracias por llenar de luz mi vida….

Los versos se derraman

Solo… Con mi soledad a solas…

Brindando con fantasmas,

esos que no aceptan que han muerto…

Evocando tu cuerpo,

el origen de toda mi lujuria, mi deseo

Invocando tu ausencia.

La que me mantiene soñando, escribiendo, enloqueciendo

Las botellas se amontonan en la mesa.

Licor con sabor a olvido, a melancolía

Los versos se derraman.

Te buscan, te llaman, te imploran los leas.

Solo…Con tu soledad a solas

Amar/ odiar este vacío que tu cuerpo ha dejado al mío.

Tatuar

Tatuar la soledad…

Los días que se fueron

las noches a tu lado

los besos

las risas

los orgasmos

Plasmarla no solo en tinta sino en la piel.

Para no olvidar

para recordarnos

para leerte en mi

para trazar la fecha de tu partida

para escribir mi epitafio

Dejar constancia de la melancolía que impregna mi epidermis.

Aquella que aún te sueña

que aún te desea

que cree que volverás

que reza por ti aunque solo seas ausencia en mi

Un soñé…

¿Y de ese amar suyo que queda?

Versos

( escritos en la noche, entre copas de insomnio)

sangre,

( tinta carmesí, esbozando los trazos del olvido)

alcohol,

( bebida espirituosa que redime, que condena)

melancolía,

( esa que impregna la epidermis, el alma, los sueños)

tristeza,

( un vacío que llena, que devora la luz)

nostalgia.

( los recuerdos de otras vidas, de otro Yo, de otra Tú)

Nos restan…

Un soñé sin dueño.

( libre sin ataduras, revoloteando entorno a las veladoras con su nombre inscrito)

Nuevos trazos en la piel.

( con nombre y apellido, con fecha de caducidad)

Un abismo que llena, se desborda.

( oscuridad que envuelve, que asfixia y libera)

Es la invitación no escrita a resucitar entre sus brazos